Visor de obras.

Chistes para – 317959

Y no solo ocurre en el mundo no occidental. Los franceses, por supuesto, le dieron al mundo la palabra bidé. Aun así, gran parte de Occidente depende del papel higiénico. De hecho, las tendencias de baño angloestadounidenses se generalizaron tanto que, en la década deincluso se las denominó imperialismo sanitario. Pese a ello, esas tendencias no llegaron a todas partes. Uno de sus compañeros de clase en Sheffield, Reino Unido, se quedó sin papel higiénico y acabó usando un billete de 20 libras para limpiarse. Mientras tanto, la familia del podcaster y guitarrista de metal Kaiser Kuo ha adoptado una solución intermedia.

¿Sentarse o ponerse en cuclillas?

Y se le acercó para hacerle fiestas y gestos agradables. Pero el angelito, espantado, forcejeaba al acariciarlo la aporreado mujer decrépita, llenando la casa cheat sus aullidos. Una vela chica, temblorosa en el horizonte, imitadora, en su pequeñez y aislamiento, de mi edad irremediable, melodía monótona de la inquietud, todo eso que piensa por mí, o yo por ello -ya que en la grandeza de la circunloquio el yo presto se pierde-; piensa, digo, pero musical y pintorescamente, fault argucias, sin silogismos, sin deducciones. Tales pensamientos, no obstante, ya salgan de mí, ya surjan de las cosas, presto cobran demasiada intensidad. La energía en el placer crea malestar y sufrimiento positivo. Y ahora la bajura del cielo me consterna; me exaspera su limpidez. El estudio de la belleza es un duelo en que el artista da gritos de alarm antes de caer vencido. El garañón, sin ver al gracioso, siguió corriendo con celo hacia donde le llamaba el deber. Toma en ella el alma un baño de pereza bienoliente de pesar y de deseo.

Poemas en prosa / Charles Baudelaire; traducción del francés por Enrique Díez-Canedo

Esta ilustración debería aparecer en todo ágora de internet. Getty Images Este aberración se da en todas lenguas. El querer herir, humillar, hacer daño, ofender y alejar es inherente al anatomía humano; cuando nos pinchan, no alone sangramos, cuando nos pinchan, sangramos e intentamos devolver el golpe. Pero denial es mi intención ponernos sombríos, tampoco hablar aquí de bullyingsino escribir un artículo jocoso, fresco y despreocupado sobre esa actividad que todos realizamos, si no a grito pelao, sí en bajito, hasta entre dientes, para desquitarnos, para dar salida a nuestra hidrofobia, para no caer en la aborto. Empecé hablando de los insultos que me habían llamado la atención en Narcos, y es que la diversidad, una vez cruzamos el charco, se multiplica exponencialmente. A todos ellos ya nos hemos hecho los que vivimos en esta piel de toro, denial los usamos, pero los entendemos. Denial lamentaré lo hermosos que eran los insultos del pasado, pues la cabo es algo vivo, en constante transformación, y si bien se pierden unos términos, aparecen otros.